Para que nuestra piel se mantenga joven y radiante tenemos que saber cuales son sus características, es decir, cual es nuestro tipo de piel.
Para saberlo vamos a lavar la piel con jabón normal, la vamos a secar un un pañuelo de papel y vamos a esperar 10 minutos para ver qué ocurre (sin aplicarnos nada más).
Normal:
En este tipo de piel la secreción de las glándulas sebáceas, es decir, la producción de grasa por sus glándulas es normal. Se produce la cantidad justa de sebo, por lo que al hacer la prueba, a los 10 min notaremos la piel suave y elástica, sin sensación de tirantez y sin un aspecto graso.
Además los poros de esta piel son poco visibles. Si estas son tus características con exfoliar la piel una vez cada dos semanas será suficiente. Incluso semanalmente puedes aplicarte una mascarilla que te aporte un poco más de hidratación.
Grasa:
En la piel grasa, al hacer la prueba de los 10 min, te darás cuenta de que tu piel ha producido gran cantidad de sebo, que tu piel brilla y que al pasarte el dedo sobre ella tiene un tacto aceitoso. La suerte de este tipo de pieles es que no suelen tener arrugas, aunque si que hay que intentar controlar la producción de grasa y utilizar siempre cremas sin aceites o “oil-free”. Si tienes este tipo de piel puedes exfoliarte una o dos veces a la semana según como notes la piel.
Seca:
Es piel que se caracteriza por ser muy fina y con poros prácticamente invisibles. Al hacer la prueba, lo más probable es que al cabo de los 10 minutos siga exactamente igual que al momento de haberla lavado. La piel se nota tirante e incluso puedes notar picores y escozor. Esto es porque las glándulas sebáceas producen muy poco sebo. Normalmente son las pieles más sensibles y en las que suelen aparecer arrugas muy pronto. Es recomendable no exfoliar demasiado este tipo de piel, con una vez cada 2 semanas debería ser más que suficiente y es imprescindible utilizar cremas hidratantes y nutritivas. También es recomendable aplicar mascarillas semanalmente que aporten nutrición e hidratación.
Mixta:
Es un tipo de piel en el que hay zonas más grasas donde se produce una mayor producción de sebo (la mayoría de casos es en la “zona T”, es decir, frente y nariz) y zonas en las que la producción de sebo es normal o incluso deficiente. Es muy común este tipo de piel y hay cremas específicas para ella. En la prueba de los 10 min veremos que hay zonas de aspecto graso y zonas en las que la piel está sedosa y de aspecto recién lavado. Es recomendable hacer una exfoliación semanal pero insistiendo sobre todo en las zonas grasas y haciéndolo más suavemente en las zonas normales o secas.
Por supuesto, en todos los tipos de piel hay que hacer una limpieza en profundidad tanto por la mañana como por la noche para que la piel se mantenga en buen estado y no nos aparezcan granitos (los granos salen en cualquier tipo de piel, incluso en las pieles secas). Si tienes una piel muy sensible utiliza siempre cremas que no contengan perfumes y que estén testadas en pieles sensibles, ya que sino podrían irritar tu piel y causarte una reacción alérgica.
Espero que después de este artículo ya sepas como identificar tu tipo de piel y tengas una idea de cuales son los cuidados que necesita!